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En este artículo voy a abrirte la puerta de las experiencias de un emprendedor,sí, las mías propias, te voy a contar todo aquello que he aprendido a lo largo de este tiempo para poner en marcha una empresa de forma inteligente.

No cabe duda que han sido numerosas las anécdotas sucedidas, buenas y malas, y debes de saber que sólo voy a contarte las claves más importantes o significativas, la parte visible del iceberg.

Mi idea no es darte una guía paso a paso sino mas bien proporcionarte aquellas realidades prácticas que te llevarán a no poner en peligro tu negocio y tus pensamientos, lo cual te haría fracasar sin lugar a dudas.

Pues empecemos!! 🙂

El primer inconveniente que deberás superar para lanzarte al mundo del emprendimiento y que es el más importante bajo mi punto de vista en el inicio te lo ofrezco en forma de consejo es:

 

“No inviertas ningún dinero que no te puedas permitir que se pierda y No emprendas ningún negocio que no te puedas permitir que fracase.”

 

Las personas tenemos muchas facetas o personalidades que predominan en nuestro carácter, pero las más acusadas en los emprendedores son: El Intuitivo (Promotor) y Empírico (Analítico).

El Intuitivo es aquel que se guía como la palabra propiamente expresa por su intuición, es aquella persona que escucha ésa voz interior con más claridad que los demás y que se deja guiar por ella, por las sensaciones que tiene sobre qué podría funcionar y qué no.

Por otro lado está el Empírico, el cual lo basa todo en datos que son comprobables, es decir, lo analiza todo por completo, tendencias de mercado, gráficos y estudios de proyectos similares en Internet etc…

Según dicen se puede tener éxito con una u otra matriz de personalidad, independientemente de cuál seas tu, Promotor o Analítico, lo mejor y esto es rigurosamente cierto es que las dos personalidades unidas dan obviamente y sin lugar a dudas un mejor resultado.

“Mi consejo es que escuches a tu intuición pero que no ignores los datos.”

Seguramente pasarás por “El momento Édison” es decir, tendrás aquella idea tan luminosa que sabes que va a ser un éxito rotundo y que estás tan deseoso de empezar a trabajar en ella como de contárselo a todo el mundo  🙂

Y por supuesto querrás saber su opinión…

Es más importante hacer que contar pero sin lugar a dudas tu interior te va a pedir que los demás escuchen esa idea tan brillante que partió de ti y de permitirte su juicio, pero permítete relativizar las respuestas, es lo mejor que harás.

“No busques la aprobación de los No entendidos”

Mi consejo es que si le pides a una persona que no tiene ni siquiera nociones de la materia en la que se va a cocer tu idea, proyecto o emprendimiento, no cometas el error de darle a sus respuestas un alto valor, incluso si es una persona muy afín o allegada a ti.

Por el contrario, es evidente que si expones tu idea a alguien que conoce  la materia a la perfección, a modo de un nivel de experto, debes de considerar sus respuestas, es muy probable que esa persona ya haya recorrido ese camino y donde hay una experiencia hay una realidad palpable.

Y qué decir de la familia, ya sea para bien o para mal, ellos son los primeros expertos en detectar peligros pero no en identificar verdaderas oportunidades.

Si ya posees verdadera claridad sobre tu idea, el principal objetivo que debes de tener en cuenta es el de contar con el modelo mínimo viable, esto quiere decir que dispongas de un producto que ha costado el mínimo posible pero que aun así sea apto para ser vendido.

Con esta pauta anterior a tomar en cuenta lo que vas a conseguir son todo ventajas muy positivas ya que un producto que te ha costado muy poco y que es apto para la venta es de una importancia colosal, si no funciona, pierdes muy poco.

Está claro que el riesgo es mínimo frente a la posibilidad de que triunfe de forma exponencial, como ya te digo si no funciona, vas a tener la posibilidad incluso de realizar los ajustes o modificaciones que sean o creas necesarios para ver lo que sí les gusta a tus clientes y lo que no.

“Si quieres llegar lejos, falla rápido”

Y esta última frase ha sido siempre muy cierta, son muy pocas por no decir ninguna las veces que un proyecto ha conseguido el éxito a la primera. Todo funciona a base de intentarlo una y otra vez sin caer en el desánimo. ¿Por qué? Pues porque cada intento fallido es una nueva oportunidad para reinventarse y comenzar de nuevo con más fuerza.

“La repetición es el secreto de la eficacia”

Cuanto antes falles antes sabrás qué mejorar y podrás entender más pronto cuales son las necesidades del mercado.

Una vez ya tengas tu producto acabado te darás cuenta de que lo más importante no ha sido crearlo, sino darlo a conocer de la mejor forma. ¿Y cuál es la mejor forma de hacerlo? Lo mejor es acudir a verdaderos profesionales que saben mostrar tu producto en Internet a todas aquellas personas que ya están deseando tus productos ¿Cómo? Mediante tráfico cualificado (Déjame un comentario si quieres saber más sobre este tema).

El control de tu negocio ha de ser completamente tuyo, y eso requiere un buen plan de Marketing,tienes 2 opciones, o te empapas de toda la información que existe sobre Marketing en Internet por tu cuenta o recurres a expertos.

La primera opción no es una mala idea, puede parecer un inmenso océano aprender todo lo decible por tu cuenta, eso sí, necesitaremos de mucho tiempo para acumular bagaje sobre el tema y fallar en muchas ocasiones para seguir aprendiendo, solo queda No desmotivarse y no tirar la toalla.

Yo personalmente me decanto por la segunda opción, es mucho más rápida y profesional para conseguir resultados que al fin y al cabo es lo que deseamos, aunque haya que invertir algo más de dinero.

Si estás arrancando tu negocio desde cero, con una inversión pequeña, has de entender que al principio deberás de hacerlo casi todo tu solo, responder teléfonos, vender a puerta fría si es necesario, emails, facturas etc…Tu objetivo real será el de ir poco a poco contratando gente para que se vayan especializando en cada área hasta el momento en el que puedan hacerlo mejor que tu, entonces es cuando empezarás a tener más vida y tu negocio más crecimiento.

Mi último consejo es que trates de reducir gastos en la medida de lo posible, sé conservador, sólo las empresas que no son capaces de afrontar sus gastos son las que terminan cerrando.

Y esto es a groso modo la punta del iceberg, el resto se obtiene arriesgando mucho, probando siempre, fallando mucho y acertando a veces.

“Pensar que para obtener beneficios basta con montar un negocio es como pensar que para ser músico basta con comprar instrumentos.”

Yo te animo a que emprendas. Aunque el éxito no está garantizado nunca, el aprendizaje lo está siempre.

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